Pulp Fiction y su grandiosidad

pulp-fiction-Vincent-Vega-Jules-Frikarte

Cuando piensas en cuál es la mejor película de todos los tiempos, a más de uno le vendrá a la mente la que hoy nos ocupa. Y es que probablemente, a la mayoría Pulp Fiction le cambió la vida. Para bien o para mal… Aunque me la juego a decir que seguro fue para bien, porque no creo que nadie pueda decir nada malo de ella.

Lo cierto es que sobran las palabras a la hora de definir Pulp Fiction, porque creo que la cinta habla por sí sola. Es de estas veces que te dicen, ¿de qué va Pulp Fiction? Y tú te quedas diciendo… “¿Y cómo la defino yo?” Y empiezas. “Pues son dos tipos, que trabajan para Marsellus Wallace, y que hacen algo para su jefe, y hay algo de un maletín y algo de un atraco…” En fin, esas son las palabras que te vienen a la mente. Pero en realidad, sí que hay una sinopsis, sí que hay una historia que hila todo esto que he mencionado.

Al hablar de Tarantino ¿qué se nos viene a la mente? A la mayoría de los cinéfilos será Pulp Fiction. A algunos más exquisitos, será Reservoir Dogs. Quizá otros se acuerden de Malditos Bastardos o de Django. Y otros puede que sólo sepan que es un tipo excéntrico al que le gusta chupar pies. No lo sé. Sea como sea, cuando tienes un “encuentro” con Tarantino, ya es imposible olvidarle.

En el caso de Pulp Fiction, fue la que consolidó a Tarantino como director de cine. Alabado por la crítica tras su estreno en el festival de Cannes, donde recibió la Palma de Oro, se convirtió en uno de los films más taquilleros de 1994.

La película está dividida en actos, como en capítulos que relatan poco a poco la historia, por partes, y todo comienza a cuadrar a medida que ves la película. Y si la ves varias veces, comienzas a apreciar detalles que te hacen ver que efectivamente, pasaron desapercibidos en un principio, pero indicaban la relación de los distintos hechos que en la película irían teniendo lugar.

El caso más claro es el del atraco en el bar. Escena que abre y cierra Pulp Fiction. Cuando comenzamos a verla, lo primero que tenemos en la pantalla es una pareja desconocida con un Tim Roth de lo más particular. Están planeando un atraco al restaurante en el que se encuentran, comienzan con su misión y a continuación entran los títulos de apertura (que por cierto, me encantan). Pues bien, esa escena es la que cierra la película. Más bien, es lo que sucede a continuación de que dé comienzo el robo. No quiero hacer spoiler ni mucho menos (aunque el 99% de las personas de este planeta seguro que la han visto), pero en la escena inicial no vemos ni a Samuel L. Jackson ni a Travolta. Sin embargo, en la escena que cierra la película, ahí les vemos, en el mismo bar. Obviamente, al inicio no nos percatamos de que están porque ni siquiera aparecen en pantalla (sólo la espalda de Travolta). Pero si revisionamos la cinta, seremos capaces de apreciar ese tipo de detalles, como fijarnos en que Vincent Vega se levanta para ir al baño, o escuchar las voces al entrar en el local. Por eso es por lo que me gusta ver las películas varias veces, siempre y cuando sean buenas películas y me gusten.

Una de las escenas más famosas de Pulp Fiction, además del momento baile entre Vincent y Mia, es el momento en el que nuestro querido pirado negro recita el versículo de la Biblia, momento que será recordado por todos como uno de los más distintivos y característicos. Más de uno se sabe esos versos al dedillo, y no sólo en castellano (doy fe de ello).

El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por la injusticia de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que en nombre de la caridad y de la buena voluntad, saque a los débiles del valle de la oscuridad, porque él es el auténtico guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquellos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos. Y tú sabrás que mi nombre es Yavéh, cuando caiga mi venganza sobre ti.

Algo especial de esta película es el famoso y misterioso maletín. ¿Qué cojones hay en ese maletín para que todo el mundo se fascine con ello y Marsellus sea capaz de tanto por recuperarlo? Miles han sido las conjeturas relacionadas con este tema. Tarantino se lava las manos, dice que no había nada en el maletín, simplemente lo que cada uno quiera imaginarse. Otros dicen que se trata de los diamantes de Reservoir Dogs, cuya probabilidad es bastante alta. Y la teoría que a mí más me gusta es la de que el alma de Marsellus es lo que el maletín esconde. La herida en la nuca da pistas para ello, así como la clave que abre el maletín (666). Si alguien ha leído la Biblia, sabrá que el diablo coge el alma de las personas por la parte de atrás de la cabeza y a Marsellus se le ve todo el tiempo una tirita en esa zona. Además, no hay nada que decir del número 666, que siempre ha estado relacionado con lo maligno. En esta teoría, se defiende que el susodicho vendió su alma al diablo y ahora la quiere recuperar a toda costa. Obviamente, no son más que conjeturas, pero dada la religiosidad inherente en Pulp Fiction, es una opción más que probable.

       

Quizá lo más especial de Pulp Fiction y en general, de las películas de Tarantino, sean los diálogos. Diálogos absurdos dando demasiada importancia a cosas banales, a historias sin importancia. El caso más particular es cuando Vincent y Jules hablan sobre la importancia de darle un masaje de pies a la mujer de tu jefe. Un largo rato de conversación estúpida y banal, antes de dar comienzo una de las escenas más importantes del film. Un caso parecido ocurre en Django (por poner un ejemplo), cuando el grupo de gente del Ku Klux Klan quiere atacar la caravana de Django y del Dr. Schultz y justo antes de ello, tienen una de las conversaciones más ridículas de cuantas recuerdo en la historia del cine. ¿Pues no se ponen a hablar de lo mal hechos que están los sacos que se pondrán en la cabeza? Lo menos 3 minutos hablando de esa chorrada. Made in Tarantino

Respecto a sus personajes, quizá se trate de dos de los protagonistas más icónicos de todos los tiempos. Y sino, para muestra esta fotografía, plasmada en millones de ocasiones en multitud de entornos distintos. Y es que John Travolta no habrá hecho millones de películas a lo largo de su vida, pero se le recuerda por un par de ellas. Una es Grease, donde interpretó a un personaje tiernamente recordado por todos por representar un icono social de una época que todos anhelaban, y la otra es Pulp Fiction. A partir de ahí, no es que haya hecho grandes cosas, pero todos le guardamos un gran cariño (o al menos eso creo yo).

De Samuel, poco puedo decir. Él sí que ha participado en grandes films, y pasará a la historia como uno de los grandes, como uno de los actores con más personalidad de todos los tiempos. Lo que interpreta, lo borda. Da igual si trabaja con Tarantino o con Scorsese. No importa si es Pulp Fiction o Goodfellas. Siempre que le ves en pantalla dices: “Mira, es Samuel. ¡Qué grande es!”. ¿Qué más da lo importante que sea su personaje? Es Samuel y no hay más que hablar.

Y qué comentar de Bruce Willis… Yo particularmente, le tengo un cariño especial. Y su papel en Pulp Fiction es de lo más, particular por así decirlo. Un boxeador que deberá perder en un combate porque Wallace así se lo ordena. Él se lo pasa por el forro y huye. Pero el destino hace que se encuentren y juntos protagonizan una de las escenas más estrambóticas y épicas de este film.

En fin… Sinceramente, no sé qué decir de esta película, porque desde mi punto de vista, cualquier palabra que salga de nuestra boca para describirla, no es digno de ella. No puedo decir más que me siento honrada de haber sido testigo de tan espectacular puesta en escena, y la vería mil veces, y nunca me cansaría. Hay que verla para entenderla y quien la haya visto, entenderá mis palabras. Porque es simplemente INOLVIDABLE. Y es un claro ejemplo de cómo los premios a veces no importan a la hora de hacer una película inmortal para los restos. No hace falta ser el más premiado en los Oscar, pues esta Pulp Fiction sólo se lo llevó al Mejor Guión Original y aunque fue un gran año con Cadena Perpetua y Forrest Gump nominadas junto a ella, la de Tarantino tiene el mejor premio posible, el del público.

Pulp Fiction en 30 segundos…

EN FRIKARTE

Los Oscar 2014

No hay acontecimiento como el de los Oscar. Desde hace varios años, me quedo esa noche para disfrutar de la gala, tras haber visto todas las películas nominadas en cada una de las categorías. Si bien es cierto que alguna se nos puede pasar, simplemente por falta de tiempo, la mayoría de ellas sí que las veo. Aproximadamente entre el 95% y el 99 % de ellas. Y este año, he estado especialmente involucrada con el tema.

20140304-155601.jpg

He comenzado el 2014 de una forma muy cinéfila. No hay semana que pase sin que haya visto al menos 5 películas, y con los Oscar como meta, con mayor motivo. Pero comencemos a hablar de la gala, de los premiados, de las películas, directores, actores… Es decir, con todo lo que interesa.

Este año es uno de los más abiertos que recuerdo. Todos los años me mojo al elegir la Mejor Película, pero en esta ocasión estaba más que perdida. ¿Premiarían como siempre a temas de lo más yanqui? En este caso tendría todas las de ganar “12 Años de Esclavitud”, la que al final resultó ser ganadora en esta principal categoría. Pero claro, yo me planteaba, ¿qué ha más yanqui que Wall Street? Eso dejaba a “El Lobo de Wall Street” en una posición de lo más preferente, la que al menos, desde mi opinión es sin duda una de las películas del año. Pero el exceso mostrado en el film sobre la vida del Jordan Belfort seguramente no ha debido impresionar a Hollywood de la misma manera en que lo ha hecho conmigo.

Leonardo-DiCaprio-El-Lobo-de-Wall-Street-culo-cocaina

Por otro lado, “American Hustle” llevaba la palabra American en el título. ¿Qué hay más patriota que meter a tu nación en la película? Seguro que la Academia valoraría eso… Pero no lo hizo. “Gravity” por su parte tiene mucho mérito. Tener como protagonistas a Sandra Bullock y George Clooney, junto a un croma que se convertiría en el espacio, un guión sin mucho fundamento (como es inevitable porque entre otras cosas, poca conversación puede haber) y hacer una película más que decente, es de saber lo que se está haciendo. Sin intención de menospreciar a la oscarizada Bullock y al embajador de Nespresso, contra los que no tengo nada. Pero hay que reconocer que no suelen hacer peliculones. Y digo no suelen, porque alguna hay por ahí que rescatar y sin irnos muy lejos, The Blind Side nos mostró una nueva faceta de la protagonista de Miss Agente Especial. En serio, no es por criticar ni mucho menos, pero desde un principio NO quise ver “Gravity”, mi prejuicio quería dejarme sin verla y sin embargo, me gustó bastante. Como iba con la idea de que no, al final me sorprendió, y mucho. Ole por Cuarón.

“Her” y “Nebraska” descartadas, porque a pesar de ser mis dos favoritas, nadie reconocería la sutileza de ambas, y menos en los Oscar. Durante un tiempo, tengo que decir que pensé que “Nebraska” podría sorprender. Blanco y negro, viaje de encuentro con uno mismo… eso les mola a los académicos. “Todo podría pasar” me dije. “Puede que por una vez, la esclavitud no sea lo protagonista”, me dije. Sin comentarios.

her-joaquin-phoenix-oscar-2014

Matthew o Leo

Pero realmente me daba exactamente igual qué película fuera la elegida como ganadora del principal premio. Yo estaba realmente preocupada por la categoría que yo consideraba más importante este año: la de Mejor Actor. ¿QUIÉN SE LLEVARÍA LA ESTATUILLA A CASA? No lo tuve nada claro hasta que no mencionaron el nombre del ganador. Estuve en un mar de dudas, no lo veía con claridad. ¿Sería el recién descubierto Matthew McConaughey o el ya afianzado Leonardo DiCaprio?

A disheveled Matthew McConaughey gets arrested in scenes for 'The Dallas Buyers Club' in New Orleans

Leonardo-DiCaprio-El-Lobo-de-Wall-Street-Jonah-Hill

Este año ha comenzado para mí con una gran sorpresa con nombres y apellidos: MATTHEW MCCONAUGHEY. Entre “Dallas Buyers Club” y “True Detective”, había cambiado mi percepción hacia él. Le tenía como un actor que no es digno de mención, pero me equivocaba. Nos equivocábamos todos. Es uno de los mejores actores que existen, pero no le habían dado papeles que demostraran este hecho. Aún así, mi corazón estaba dividido. Leonardo DiCaprio no tiene aún un Oscar. Es increíble, pero es así. Ya es hora de que se lo den. Aunque sea por la trayectoria, por no habérselo dado por “El Aviador” o por “Diamante de Sangre”. Pero claro, te nominan por una película en concreto… Y en este caso, era por El Lobo de Wall Street, donde SORPRESA, también se marca un papelón. ¿Cuál era el problema para no dárselo? Matthew. Matthew era el problema. Si has visto “Dallas Buyers Club” sabes de lo que estoy hablando. Es la interpretación de su vida (por el momento) y aunque Leo ya se merece un Oscar de una vez por todas, está muy merecido el premio para McConaughey. Sinceramente, ambas decisiones hubieran sido justas.

LEO Y MATTHEW

Parecía una competición entre dos, cuando sin embargo, Christian Bale, Bruce Dern y Chiwetel Ejiofor también bordan sus papeles. Pero habría sido una sorpresa si el nombre que sale del sobre hubiera sido uno de estos tres.

En lo que yo al menos no tenía ninguna duda (y creo que nadie la tenía) era sobre los ganadores en las categorías de interpretaciones de reparto. Jared Leto y Lupita Nyong’o habían sido las más impresionantes de todas las posibilidades, y eso que Jonah Hill me había encantado en El Lobo, me hizo reír y me había parecido el ser más despreciable de cuantos había bajo la capa del cielo. E interpretar eso tampoco era fácil que digamos…

Jared-Leto-Oscar-Mejor-Actor-de-Reparto

No tiene sentido

En el resto de categorías venció para mi sorpresa, “Gravity”. Como dije más arriba no creo que sea una mala película, sin embargo, no pensé que fuera a tener tantos premios durante esa noche. Incluido el de Mejor Director. Al ver durante la noche que la premiaban tanto, comencé a plantearme que pudiera ganar la gran categoría, la de Mejor Película. Pero no fue así. “12 Años de Esclavitud” fue la afortunada, pero no fue la “Gran Triunfadora de la Noche”. Me explico, y es aquí donde se me plantean una serie de dudas. ¿Cómo es posible que “Gravity” se llevara tantos premios importantes y no le dieran el de Mejor Película? Hasta el momento más importante, el film de McQueen sólo tenía el de Mejor Guión Adaptado como importante entre sus premios. También el de Mejor Actriz Secundaria (INDISCUTIBLE DESDE MI PUNTO DE VISTA), pero cuando me digo importante me refiero a que es determinante para que luego pueda ser premiado en la categoría de Mejor Película. Respecto a “Gravity” ¿cómo es posible que la Academia piense que tiene un empaque prácticamente perfecto y luego no crean que es la mejor película? Interesante cuanto menos.

Las grandes olvidadas

Desde mi punto de vista, “Nebraska” y “El Lobo de Wall Street” se merecían algo más que simplemente, asistir a los Oscar. Creo que ambas películas son un gran trabajo de director, actores, producción, fotografía, montaje… “Nebraska” por su delicadeza y por el deleite visual que supone verla y El Lobo por ser frenética la palabra que la define en todos los sentidos, incluido en el montaje.

Nebraska-Oscar-2014

“Nebraska” sin duda se merecía el Oscar a Mejor Fotografía, para mí lo mejor que tiene la película. Y bueno, menos mal que a “Her” le dieron el Oscar a Mejor Guión Original, para mi gusto más que indiscutible. Pero no se lo dieron a la Banda Sonora, cuando entre la música y Phoenix LLENAN la pantalla. Otra cosa igual, ¿Joaquin Phoenix no es nominado a los Oscar por su interpretación en “Her”? Vale, no tenía nada que hacer frente a los dos leones, pero es que hace la película él solo y se sale.

Y qué decir de “American Hustle”… Para mí esa fue la gran olvidada de la noche. 10 nominaciones y no se llevó ningún Oscar, ni olieron las estatuillas a pesar una de las grandes favoritas de la noche. Se dieron un gran batacazo… Vale que no era mi favorita, pero es que hasta vestuario se lo quitó “El Gran Gatsby”.

Una noche muy abierta

Como es de suponer, acerté más bien pocas de las categorías en mi porra personal sobre esta edición de los premios. Todo estaba muy abierto y nada decidido. Sólo quedaba divertirnos con una gran Ellen DeGeneres y dejarnos sorprender y esperar que al menos por una vez tu gusto coincida en algo con el de la Academia.

tumblr_n1v8ghrjoI1sthn19o1_400

Lana del Rey para H&M al más puro estilo David Lynch

Tras ver la última campaña de H&M realizada por Johan Renck en la que Lana del Rey es protagonista, no me la puedo quitar de la cabeza. Estoy obsesionada con el anuncio, con la canción (temazo de Bobby Vinton, el cual me gusta desde siempre), con cómo canta ella.. TODO. Y sobre todo con algo que me llamó la atención desde el primer momento en que lo vi. Me recuerda sin remediarlo a David Lynch. Quien conozca su cine y haya visto el anuncio imagino que habrá apreciado las similitudes que existen entre la campaña publicitaria y el director de cine.

Para empezar la canción es Blue Velvet (Terciopelo Azul), canción con el mismo nombre que una de las más famosas películas de David Lynch. Pero no es el único detalle que recuerda al cineasta. La escena que se recrea en el anuncio es muy similar a una de la película en la que de la misma manera un personaje apaga el cassette del que sale la música que estamos escuchando. Además, todas y cada una de las escenas que vemos en el anuncio parecen no tener sentido entre sí. Y para rematarlo todo, el personaje final del anuncio, el que apaga la música, es un enano. Desde que vi Twin Peaks y Mulholland Drive no puedo evitar que ver a un enano en la gran pantalla me recuerde a Lynch. Y probablemente a muchos conocedores de su cine les pase lo mismo.

Pero vamos a dejarnos de parrafadas y echad un vistazo a la campaña, que no tiene desperdicio y que como os digo, no me canso de verla. Para gustos los colores, pero a mí personalmente me encanta. Lana del Rey debería ser la nueva musa de Lynch. Yo si fuera él, lo tendría claro.

Tráiler de “Lo Imposible”

Es una de esas películas que nada más ver el tráiler me han llamado la atención. Quizá por el tema, o quizá porque no puedo resistirme a ver una película del gran Ewan McGregor, uno de mis actores favoritos y quizá uno de los más polifacéticos que existen en la actualidad.

J.A. Bayona se ha atrevido con un tema tan dramático como el de los tsunamis que asolaron las costas de Tailandia en el año 2004. Bayona, al que muchos recordaréis como el director de “El Orfanato”, se dispone a estrenar el 11 de octubre de este año “Lo Imposible”, el que será su segundo largometraje.

Producida por Apaches Entertainment y Telecinco Cinema, el reparto de la película lo completan Marta Etura, Geraldine Chaplin y Tom Holland.

A mí personalmente me ha dejado boquiabierta. Porque si el tráiler tiene que ser el reflejo de la esencia de una película y este es fiel al film, el drama que se respira en estos dos minutos de vídeo es tan grande que queremos ver más y más y más…

This Must Be The Place (Un Lugar donde Quedarse) – Crítica

Una road-movie está basada en tres pilares fundamentales: la carretera, el rock n’ roll y el descubrimiento de uno mismo. Y This Must Be the Place tiene los tres.

En esta película Sean Penn interpreta a Cheyenne, un judío de unos 50 años que fue estrella del rock en otros tiempos. Ahora está retirado pero sigue fiel a su estética mientras vive su aburrida vida en Dublín. Tras la muerte de su padre, con el que lleva 30 años sin hablarse, descubre que su progenitor ha pasado los últimos años buscando al nazi que le torturó durante el Holocausto, por lo que decide retomar la búsqueda que su padre empezó.

Nada como que un autor cinematográfico cuente con un actor de la talla de Sean Penn para su película: más popularidad, más taquilla, premisa actor conocido + autor=empuje y ventas… En definitiva, desde el cartel, la presencia de Sean Penn le da el empuje que la película necesita. Paolo Sorrentino ha confiado su última película a un solo personaje, un solo protagonista. Un Sean Penn que mientras ves la película, no puedes evitar que te recuerde a Robert Smith (líder de The Cure). Con ese aspecto de rockero y una personalidad curiosa (más bien llegando a ser “rarito”) el actor inunda la pantalla. Y la inunda en todos los sentidos, porque durante el film los personajes van y vienen, pero él es una constante. Él tiene que llevar el peso de esta película, lo que habría sido todo un éxito por su calidad como actor (aquí hace un papelón) y porque esta historia habla sólo de él. Pero, el envoltorio es demasiado simplón, carente de emotividad y tiene demasiadas pretensiones artísticas por parte de Sorrentino.

Durante la película, vemos multitud de detalles con los que Sorrentino nos quiere hacer ver que está aquí, que él es el protagonista del film. Y sí, se nota que está, por supuesto. Pero lo siento Paolo, no has logrado algo grandioso como tú pretendías. Es cierto que en “Il Divo” se salió, a pesar de que tuvo muchas críticas. Desde entonces parecía prometer como uno de los grandes autores del cine europeo, o al menos, uno más del que poder admirar su talento artístico. Pero parece que todo lo que pretendía se ha quedado en eso, promesas.

La película comienza con una presentación de la vida del personaje principal (más bien del único protagonista), Cheyenne. Esta primera parte, sirve para que nos demos cuenta de cuál es la personalidad del individuo al que da vida Sean Penn. Desde mi punto de vista, esta parte es demasiado lenta. Hasta que llegamos a lo que nos ocupa en la historia (el inicio de la búsqueda del nazi y de sí mismo, claramente) pasa más de media hora en la que no ocurre nada. Durante este inicio, reparamos en que Cheyenne es como un crío, no tiene preocupaciones de adulto y su estética nos deja claro que su madurez aún no ha llegado. Está casado con una mujer que por el carácter de ambos, perfectamente podría ser su madre.

Lo cierto es que la emotividad está presente en la película, pero no en la medida en la que parece que el director desea que esté. Se supone que la evolución como persona adulta de Cheyenne es lo más importante de esta historia y se supone que como espectadores tendríamos que involucrarnos totalmente en este aspecto del film. No lo conseguimos. Es como si todo lo que se pretende ofrecer en This Must Be The Place se quedara a medio camino, en una promesa de algo más. 

Es lógico que la película sea lenta porque sigue el ritmo del carácter de Cheyenne. Se dispone a buscar a un nazi y su lentitud sigue en él incluso durante la búsqueda. No se da ninguna prisa por nada, todo lo hace con tranquilidad. Y eso provoca que en determinados momentos de la película sientas eso que temes cuando te sientas en una butaca de la sala de cine, aburrimiento. Ojo, no toda la película es aburrida. Pero sí hay ocasiones en las que te encuentras mirando a una pantalla que parece no contarte nada. Y eso es lo peor que le puede pasar a un director de cine y en concreto, a un autor.

Lo mejor de la película es la música, la fotografía y la actuación de Sean Penn. La música, de la mano de David Byrne (Talking Heads) inunda gran parte de los momentos de la película. De hecho, muchos de esos momentos son de deleite audiovisual como en el momento del concierto en el que cantan la canción que da nombre a esta película. La fotografía, obra de Luca Bigazzi, es simplemente grandiosa, al igual que la actuación de Sean Penn.

Pero claro, una actuación desde mi punto de vista impecable (siendo tan sencillo que pudiera llegar a ser forzada), una música excelente y una fotografía sublime no hacen que la película sea lo que prometía ser. La historia, aunque parecía ser intensa, se queda en nada y hace desinflar todas las expectativas que al menos yo, tenía durante el eterno viaje de Cheyenne.

La frase con la que te quedas al final sería “Se encuentra a sí mismo, ¿y qué?”. Y me da pena (mucha pena) que se haya quedado en eso. Porque entre la música, la calidad visual y la calidad interpretativa, si la historia, el ritmo o el interés hubieran estado a la altura, me aventuro a decir que podría haber sido una de las mejores películas que se hayan hecho jamás.

También en Frikarte

 

La Maldición de Rookford (The Awakening) – Crítica

Una vez escuché decir que en el cine de género de terror “todo tiene cabida”. Es probable. Con la excusa de lo paranormal de la mayoría de las películas de fantasmas, espíritus y seres del más allá, algunos films del género tienen momentos surrealistas que parecen escapar a cualquier mente racional. Eso fue por ejemplo lo que me ocurrió con Insidious, película en la que, aunque al final lo arreglan, durante los últimos minutos de película mi cara era el reflejo de mi sorpresa. Volviendo a La Maldición de Rookford y a que “todo tiene cabida” en este tipo de cine, lo primero que tengo que decir es que me ha sorprendido el planteamiento de esta como film de terror. Antes de entrar en materia, veamos el argumento de la película que estará hoy mismo en los cines.

Ambientada en 1921, en la Inglaterra de posguerra, Florence Cathcart (Rebeca Hall) está atormentada por la muerte de su prometido. Ella es una escritora escéptica que utiliza sistemas metódicos y racionales para desmontar presuntos fenómenos sobrenaturales que en realidad son farsas de espiritistas que se aprovechan de aquellos que han perdido a sus seres queridos. Un día recibe la visita de Robert Mallory (Dominic West) que le pide que acuda a un internado llamado Rookford en el que tendrá que investigar las supuestas apariciones del fantasma de un niño.

Con este argumento, típico de película de miedo, se presenta la película. En principio, teniendo en cuenta que películas de este tipo hay a montones, es difícil que nos sorprenda desde un punto de vista positivo. ¿En qué se diferencia esta de otras muchas películas similares del género? Desde luego, leyendo el argumento podemos llegar a pensar que es lo mismo de siempre. Es el motivo de que muchos films del género simplemente estén destinados al fracaso.

Antes de nada, tengo que decir que no he podido evitar que me haya recordado a Los Otros. El entorno similar y el carisma de la mujer protagonista lo tienen en común.

La ambientación es perfecta. La atmósfera creada para la puesta en escena y la fotografía es de lo mejor de la película. En eso me recuerda un poco a La Mujer de Negro, en la que la ambientación era lo mejor de esta cinta. Pero a veces, la atmósfera no es suficiente para conseguir engatusar al espectador. Se necesita algo más. En este caso, Rebeca Hall pone el resto. Su sublime actuación eclipsa todo lo demás. Demuestra a la perfección que puede llevar el papel con más peso del film. Isaac Hempstead Wright, más conocido como Bran Stark en Juego de Tronos, aporta una dulzura especial con una actuación en la que no pasa desapercibido. La música también acompaña perfectamente a las imágenes que vemos durante el film. Unas veces por su ausencia (y es que en ocasiones, el silencio es más desgarrador que una música tenebrosa) y en otras ocasiones porque la melodía que escuchamos desencaja con lo que vemos (una escena de terror con una música feliz).

Además, desde mi punto de vista, la película ofrece algo que no todos los films de terror dan. En La Maldición de Rookford llegamos a conocer a los personajes (no sólo a la protagonista) algo más de lo que suele ser habitual. Eso tiene su lado positivo en el hecho de que no sólo vamos “a tener sustos”, sino que también nos llegamos a involucrar algo más con los personajes. El lado negativo de esto es que una vez que llegamos a la parte media y final, el asunto paranormal queda relegado a un segundo plano y la película toma un tinte propio del cine dramático, fuera de lo normal en el género de terror.

La primera escena de la película es muy intensa y en ella se demuestra el carácter y la opinión que nuestra protagonista tiene ante los sucesos paranormales. Gracias a ello, lo que vendrá después tendrá más importancia. ¿Lo que ocurre en Rookford es realmente fantasmagórico y propio del más allá? Las dos escenas del baño son dos momentos que me han llamado la atención en el contexto de la película. Uno de ellos por curioso y el otro porque parece que nos vamos a asustar rápido y la escena es más larga de lo que esperamos.

La verdad es que la película tiene muchos clichés que la encasillan dentro del montón de las películas de este género: un edificio con aspecto escalofriante que además está en medio del bosque, un niño fantasma, un jardinero un tanto siniestro… Todos esos elementos que todas, si analizáramos varias películas de terror, tendrían en común. Si con esto no es suficiente, el final es de lo más ambiguo (cada uno que saque sus conclusiones). Podrías darle diversas explicaciones y sea como sea, está muy visto, muy previsible.

Por otra parte, antes de destinarla al cajón de “es una película como las demás y puede que no la vuelva a ver” tengo que destacar algo que me ha gustado por encima de todo lo que hay en el film: NADA ES LO QUE PARECE. Es por eso que me recuerda a Los Otros. Tengo debilidad por ese tipo de giros, cambios o suposiciones. Me encanta que durante la película me hagan creer algo y a lo largo de la misma o al final, me desmonten toda la realidad y todo el esquema que mentalmente había creado en mi cabeza durante el visionado.

Así que para mí, esto es lo que le hace ganar interés a La Maldición de Rookford. Una película que, sin el giro argumental sería insulsa y nada original.

6,5 sobre 10

EN FRIKARTE

Crítica The Help (Criadas y Señoras)

TÍTULO: THE HELP

Año: 2011
País: Estados Unidos
Director: Tate Taylor
Reparto: Emma Stone, Bryce Dallas Howard, Viola Davis, Octavia Spencer, Sissy Spacek, Allison Janney, Jessica Chastain, Mike Vogel
Género: Drama

Uno de los elementos más importantes del cine es la identificación de uno mismo con la historia que cuenta la película. Si no es con los personajes, es con la causa que se defiende en ella o con la historia en sí. “The Help” o “Criadas y Señoras” (así fue como se la tradujo al castellano) es una de esas películas que hacen que te identifiques desde un principio con las protagonistas, aunque no sea tu época, ni tu estilo de vida, ni tu lucha.

Ambientada en Jackson en los años 60, “Criadas y Señoras” cuenta la situación de las criadas de color en un mundo en el que los blancos eran los dueños y señores de todo. Esto se cuenta desde el punto de vista de las propias criadas. Eso es lo que le hace diferente. Todo comienza cuando Skeeter (Emma Stone), una chica blanca de buena familia, tras volver de la universidad, aspira a convertirse en escritora. Le proponen escribir algo que le inquiete, que le interese y ella decide hacerlo sobre las criadas negras del pueblo en el que vive. Este es un tema complicado ya que las criadas de color tienen miedo a hablar de cómo les tratan los blancos, y los blancos ven mal que una chica como Skeeter hable con ellas y esté de su parte. La primera que accede a hablar sobre este tema tan polémico es Aibileen (Viola Davis), una mujer de color que sirve en casa de una amiga de Skeeter. También colaborará con ella Minny (Octavia Spencer), una sirvienta de otra de sus amigas y poco a poco, intentarán conseguir el apoyo y los testimonios de otras muchas mujeres de color que tienen tanto que contar.

La película nos ofrece un conjunto de personajes muy variados, todos ellos con importancia para comprender la posición y las inquietudes de cada uno. Hilly Holbrook es la que manda dentro del grupo de amigas de Skeeter. Skeeter las conoce de toda la vida, pero desencaja totalmente en el grupo ya que no se ha casado, no tiene hijos, no trata con desprecio a las criadas… Vamos, es un bicho raro en ese mundo de poder blanco. Hilly tiene a Minny de criada y dedica su vida a intentar separar totalmente a blancos y negros porque piensa que las personas de color contraen enfermedades extrañas y se las pueden contagiar. La medida que propone es tener en cada casa un cuarto de baño que sólo puedan utilizar las criadas, para evitar el contagio a través del inodoro. Todo el mundo la apoya porque es la líder de esa manada de energúmenos racistas. Vale, a lo mejor me he pasado… Pero es que son absurdos y a mí estas cosas me tocan la fibra.

Como ella, el resto de amigas toman las mismas medidas por miedo al qué dirán, al rechazo social, independientemente de que estén de acuerdo o no. Todas excepto Skeeter, que lejos de pensar como ellas, tiene planes mucho más interesantes que sus amigas desconocen.

Las actuaciones tanto de Viola Davis (Aibileen) como de Octavia Spencer (Minny) son impecables, nada que reprochar. Entre las dos crean una historia que llega a cualquiera, con humor, sentido común y algo de conformismo por la situación que les ha tocado vivir y que ahora pretenden cambiar. Son las portavoces de una comunidad infravalorada, rechazada y marginada dentro de la sociedad de aquellos años. Lógico que Octavia Spencer se llevara el Oscar. Indiscutible. La verdad es que la actuación de Emma Stone también ayuda.

Sin contar mucho más de la trama para no desmoronar el argumento ni spoilear a todo aquel que quiera verla, diré que es una película conmovedora, con una causa promovida por una persona (Skeeter) que ni gana ni pierde nada al solucionarlo o dejar las cosas tal como están. El resto de blancos prácticamente piensan “Si el problema es de los negros, que lo solucionen ellos…” Pues no. Skeeter se moja teniendo poco que ganar y mucho que perder, sobre todo su reputación social con los de su clase. Pero a ella le da igual. Ella prefiere poner todo eso a un lado porque le importa muy poco, y luchar por una causa justa que afecta a los demás.

Y para terminar, recordad la tarta que Minny le hace a Holly. Es un momento muy importante de la película. Quien la haya visto sabrá de lo que hablo. Quien no, se acordará de estas palabras.

A continuación, una galería de imágenes de la película.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.